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Coordination marée noire 2



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23 MARINEROS VARADOS EN COMODORO RIVADAVIA

   La rara historia de un barco que no puede volver al mar

info Coordination marée noire
lundi 12 avril 1999
statut de l'article : public
citations de l'article provenant de : Clarín .ar


Un barco mercante en el que conviven intereses de distintas partes del mundo se encuentra fondeado desde hace más de 200 días en el Puerto de Comodoro Rivadavia con sus 23 tripulantes a bordo. Los marineros, impedidos de regresar a sus países de origen, viven de la caridad de la gente y la mayoría no pudo mantener contacto con sus familias.El mercante Elinka llegó al puerto comodorense el 5 de setiembre de 1998 con 14 mil toneladas de azúcar que había cargado en Brasil y debía descargar en el puerto peruano de El Callao. Navegaba por aguas jurisdiccionales argentinas sin autorización. Fue interceptado por un guardacostas de la Prefectura Naval y, desde entonces, no se mueve de la costa.La situación del barco es especial : el armador es griego ; la tripulación, rumana y birmana ; tiene bandera de Panamá, la carga es de una empresa peruana representada en la Argentina por una compañía chilena y la organización que se interesó por los tripulantes tiene su sede en Canadá.El barco tiene un casco de 110 metros de eslora, fue construido en 1975 y sus posibilidades de maniobra son restringidas. es un barco antiguo, con instrumental de escasa tecnología, dicen en el puerto.La situación provocó la intervención de la Justicia : el juez federal de Comodoro Rivadavia citó a las partes para una audiencia que se hará en los próximos días. La intención es posibilitar que los 23 tripulantes puedan regresar a sus países.Según el capitán, cuando el barco fue interceptado por las autoridades, estaba buscando puerto porque tenía serias dificultades en uno de los motores y agua en las bodegas, y se había quedado sin equipo de comunicaciones.En todo este tiempo, el Elinka sufrió varios embargos. Uno de ellos, ordenado por la Justicia Federal, incluyó la descarga de 5.000 toneladas de azúcar, que se encuentran en distintos depósitos.En el puerto dicen que este es un típico caso de barcos con banderas de conveniencia, que navegan hasta que se presentan estos problemas legales. En general, sus propietarios no vuelven a reclamarlos. Los barcos utilizan banderas de países occidentales o centroamericanos y papeles de otro barco mellizo.En esta oportunidad, se pensó que la solución podría llegar vendiendo el cargamento, lo que además generaría una importante fuente de trabajo para los estibadores portuarios. Pero, por la calidad y el tipo de producto, la carga no puede comercializarse dentro del Mercosur. Además, hay trabas legales que puso el representante de la empresa dueña del azúcar.La tripulación sufrió un verdadero calvario. Pasó las fiestas de fin de año a bordo y se alimentó durante los primeros meses gracias a la solidaridad de la gente. Algunos lograron realizar trabajos temporarios en tierra pero, como no tienen los documentos que exige la Dirección de Migraciones, debieron volver al barco.Los tripulantes no cuentan con ningún tipo de apoyo de sus países. Según fuentes judiciales, la Embajada de Rumania habría desistido de intervenir por tratarse de un litigio entre particulares que no involucra a la nación. Los marineros se consideraron todavía más desamparados. Y dicen que, por el tiempo que llevan embarcados, deberían cobrar 200.000 dólares.




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